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domingo, 24 de agosto de 2008

Tres para el té

Siguiendo la línea del último post, pondré un problema de los más sorprendentes que me encontré en mi vida. No por lo difícil sino por lo fácil (ARRE :CARITARUBORIZADA:). Tal vez algunos lo conozcan, estaba en uno de los libros de Adrián Paenza. Él lo encuadra dentro del pensamiento lateral, algo en lo que yo disiento porque la respuesta es bastante directa.

"Antonio, padre de Roberto, un niño de 8 años, sale manejando desde su casa en la Capital Federal y se dirige rumbo a Mar del Plata. Roberto, va con él. En el camino se produce un terrible accidente. Un camión, que venía de frente, se sale de su sector de la autopista y embiste de frente al auto de Antonio.

El impacto mata instantáneamente a Antonio, pero Roberto sigue con vida. Una ambulancia de la municipalidad de Dolores llega casi de inmediato, advertida por quienes fueron ocasionales testigos, y el niño es trasladado al hospital.

No bien llega, los médicos de guardia comienzan a tratar al nene con mucha dedicación pero, luego de charlar entre ellos y estabilizarle las condiciones vitales, deciden que no pueden resolver el problema de Roberto. Necesitan consultar. Además, advierten el riesgo de trasladar al niño y, por eso, deciden dejarlo internado allí, en Dolores.

Luego de las consultas pertinentes, se comunican con el Hospital de Niños de la Capital Federal y finalmente conversan con una eminencia en el tema a quien ponen en autos de lo ocurrido. Como todos concuerdan que lo mejor es dejarlo a Roberto en Dolores, la eminencia decide viajar directamente desde Buenos Aires hacia allá. Y lo hace.

Los médicos del lugar le presentan el caso y esperan ansiosos su opinión. Finalmente, uno de ellos es el primero en hablar: “¿Está usted en condiciones de tratar al nene?”, pregunta con un hilo de voz. Y obtiene la siguiente respuesta: “¡Cómo no lo voy a tratar si es mi hijo!”.

Bien, hasta aquí, la historia. Está en usted el tratar de pensar una manera de que tenga sentido. Como no compartimos la habitación, o donde sea que usted esté, le insisto en que no hay trampas, no hay nada oculto. Y antes de que lea la solución, quiero agregar algunos datos:

a) Antonio no es el padrastro.

b) Antonio no es cura.

Ahora sí, lo dejo a usted y su imaginación. Eso sí, le sugiero que lea otra vez la descripción del problema y, créame, es muy, muy sencillo."

Nuevamente, la respuesta en los comentarios. No corra a leerlos, es un problema muy interesante para pensarlo.

Los siguientes dos no tienen absolutamente nada que ver con lo anterior (ARRE :CARITARUBORIZADA:). Sepan que son exclusivos para gente que sabe inglés más o menos fluido.
El primero, bueno, seguramente ya todos habrán leído su versión en español...

"*More Brain Stuff . . . From Cambridge University *
*
O lny srmat poelpe can raed tihs. *

*
cdnuolt blveiee taht I cluod aulaclty uesdnatnrd waht I was rdanieg. The **
phaonmneal pweor of the hmuan mnid, aoccdrnig to a rscheearch at Cmabrigde
Uinervtisy, *
*
it deosn't mttaer in waht oredr the ltteers in a wrod are, the olny
iprmoatnt tihng is taht the frist and lsat ltteer be in the rghit pclae.
The rset can be a taotl mses and you can sitll raed it wouthit a porbelm. *
*
Tihs is bcuseae the huamn mnid deos not raed ervey lteter by istlef, but
the wrod as a wlohe. Amzanig huh? yaeh and I awlyas tghuhot slpeling was
ipmorantt! if
you can raed tihs psas it on !!*"

Bueno yo agrego a éste último comentario, snio etdenstine etso no saigs con el sntiugiee prqoue no vas a etnedenr un ctoho.

"*EYE TEST*

Count every " F" in the following text:

FINISHED FILES ARE THE RE
SULT OF YEARS OF SCIENTI
FIC STUDY COMBINED WITH
THE EXPERIENCE OF YEARS...

(SEE BELOW)

HOW MANY ?"

Por si las moscas, puse esta respuesta en los comentarios del post anterior.
Abro el paraguas por si las moscas: a mi este me anduvo y cuando leí la respuesta me quise tirar del séptimo. Espero que a Uds. también les salga.

(ARRE :CARITARUBORIZADA:)

viernes, 15 de agosto de 2008

Pensamiento lateral

En el post "Una da Poe", dije que mi intención era introducir el concepto de pensamiento lateral (también conocido como pensamiento divergente). Cabe aclarar que no es el tema que más me guste..., de hecho LO DETESTO... pero bueno, es un tipo de pensamiento existente acuñado por un psicólogo maltés, de Bono, en el año 1967, y que sería interesante para la gente que no lo conoce.

  • En un campo se encuentra un señor tendido, sin vida. A su lado hay un paquete sin abrir. No hay ninguna otra criatura viva en el campo. ¿Cómo murió?

Bueno, es un ejemplo cortito, donde claramente se ve no puede ser resuelto como cualquier otro ejercicio. A la hora de buscar la solución, uno no puede basarse en los datos que se le aportan porque no alcanzan para dar una respuesta.
La "solución" al problema es el siguiente:

  • El señor había saltado de un avión con un paracaídas que no se abrió. Y ése es el paquete que está “sin abrir” a su lado.
De esta solución se pueden decir muchas cosas... como por ejemplo: tirado de los pelos, exagerado, se me había ocurrido otra más linda, leo, sos un botón, etc... Todo eso pense la primera vez que leí algo de esto (menos lo referente a mí persona :P).
La principal diferencia del pensamiento lateral con el pensamiento común (también llamado convergente) es plantear problemas sin todas las pistas o datos necesarios para resolverlo. Estos deben ser suspuestos por el lectores para poder llegar a una solución que se ajuste al problema. Por esta razón pueden existir muchas soluciones con suposiciones distintas, por eso los expertos en el tema dicen que un buen problema de pensamiento lateral es aquel cuya respuesta es la que tiene más sentido, la más apta y la más satisfactoria. Particularmente, yo agregaría que la suposición sea lo más pequeña posible.
Fijensé como en el cuento de Poe, el uso del pensamiento lateral se hace visible. El detective se puso en el lugar de su amigo, observando las cosas que su amigo miraba, y tratando de razonar como él lo hacía. Esta relación la hago yo, pero el hecho es que el cuento es anterior al pensamiento lateral
Al que le interese seguir rompiéndose la cabeza, les dejo más acertijos. Dejaré las respuestas en los comentarios. Espero que puteen tanto como yo en su momento.

1)En un determinado país donde la ejecución de un condenado a muerte solamente puede hacerse mediante la horca o la silla eléctrica, se da la situación siguiente, que permite a un cierto condenado librarse de ser ejecutado. Llega el momento de la ejecución y sus verdugos le piden que hable, y le manifiestan: "Si dices una verdad, te mataremos en la horca, y si mientes te mataremos en la silla eléctrica". El preso hace entonces una afirmación que deja a los verdugos tan perplejos que no pueden, sin contradecirse, matar al preso ni en la horca, ni en la silla eléctrica. ¿Qué es lo que dijo el condenado?

2)El alcalde de una prisión ofrece la libertad inmediata a uno de los diez presos que mantiene entre rejas, elegido al azar. Para ello prepara una caja con diez bolas, 9 negras y una sola blanca y les dice que aquel que extraiga la bola blanca será el preso que quede libre. Pero el alcalde, persona con mala idea, coloca, sin que nadie lo sepa, las diez bolas negras, para, de esta manera, asegurarse que ninguno de sus 10 presos va a quedar en libertad. El preso José, que tiene fama de listo, se enteró casualmente de la trampa que iba a hacer el alcalde, e ideó una estrategia que le dio la libertad. ¿Cómo lo hizo José?.

3)Una señora se dejó olvidado en casa el permiso de conducir. No se detuvo en un paso a nivel, despreció una señal de dirección prohibida y viajó tres bloques en dirección contraria por una calle de sentido único. Todo esto fue observado por un agente de circulación, quien, sin embargo, no hizo el menor intento para impedírselo. ¿Por qué?

sábado, 12 de julio de 2008

Una de Poe

(Post largo)
Hace ya bastante leí una selección de cuentos de Edgar Allan Poe. Entre ellos estaba Crímenes de la Calle Morgue, que tiene varias cosas interesantes, entre ellas, el protagonista de la historia es el señor Dupin, un detective resolviendo crímenes. No parece tener mucha novedad, pero el hecho es que Poe fue el primero en escribir cuentos policiales, y ya todo el mundo considera que el señor Dupin fue en quien se inspiró Arthur Conan Doyle para su Sherlock Holmes.
Este cuento ademas está precedido por un pequeño prólogo, o tal vez un pequeñísimo ensayo sobre la deducción. Tanto que el primer párrafo dice:
"Las condiciones mentales que suelen considerarse como analíticas son, en sí mismas, poco susceptibles de análisis. Las consideramos tan sólo por sus efectos. De ellas sabemos, entre otras cosas, que son siempre, para el que las posee, cuando se poseen en grado extraordinario, una fuente de vivísimos goces. Del mismo modo que el hombre fuerte disfruta con su habilidad física, deleitándose en ciertos ejercicios que ponen sus músculos en acción, el analista goza con esa actividad intelectual que se ejerce en el hecho de desentrañar. Consigue satisfacción hasta de las más triviales ocupaciones que ponen en juego su talento. Se desvive por los enigmas, acertijos y jeroglíficos, y en cada una de las soluciones muestra un sentido de agudeza que parece al vulgo una penetración sobrenatural. Los resultados, obtenidos por un solo espíritu y la esencia del método, adquieren realmente la apariencia total de una intuición."
Nada más cierto, creo yo, que lo que esbozó este señor.
El cuento seguía, sin ni siquiera llegar a esbozar un poquito de la trama original, hasta llegar al siguiente relato...
(Figúrese a dos personas, quien relata (un pre-Watson), y Dupin, en la siguiente situación...)
"Íbamos una noche paseando por una calle larga y sucia, cercana al Palais Royal. Al parecer, cada uno de nosotros se había sumido en sus propios pensamientos, y por lo menos durante quince minutos ninguno pronunció una sola sílaba. De pronto, Dupin rompió el silencio con estas palabras:

—En realidad, ese muchacho es demasiado pequeño y estaría mejor en el Théâtre des Varietés.

—No cabe duda —repliqué, sin fijarme en lo que decía y sin observar en aquel momento, tan absorto había estado en mis reflexiones, el modo extraordinario con que mi interlocutor había hecho coincidir sus palabras con mis meditaciones.

Un momento después me repuse y experimenté un profundo asombro.

—Dupin —dije gravemente—, lo que ha sucedido excede mi comprensión. No vacilo en manifestar que estoy asombrado y que apenas puedo dar crédito a lo que he oído. ¿Cómo es posible que haya usted podido adivinar que estaba pensando en... ?

Diciendo esto, me interrumpí para asegurarme, ya sin ninguna dada, de que él sabía realmente en quién pensaba.

—¿En Chantilly? —preguntó—. ¿Por qué se ha interrumpido? Usted pensaba que su escasa estatura no era la apropiada para dedicarse a la tragedia.

Esto era precisamente lo que había constituido el tema de mis reflexiones. Chantilly era un ex zapatero remendón de la rue Saint Denis que, apasionado por el teatro, había representado el papel de Jeries en la tragedia de Crebillon de este título. Pero sus esfuerzos habían provocado la burla del público.

—Dígame usted, por Dios —exclamé—, por qué método, si es que hay alguno, ha penetrado usted en mi alma en este caso.

Realmente, estaba yo mucho más asombrado de lo que hubiese querido confesar.

—Ha sido el vendedor de frutas —contestó mi amigo— quien le ha llevado a usted a la conclusión de que el remendón de suelas no tiene la suficiente estatura para representar el papel de Jerjes et id genus omne.

—¿El vendedor de frutas? Me asombra usted. No conozco a ninguno.

—Sí; es ese hombre con quien ha tropezado usted al entrar en esta calle, hará unos quince minutos.

Recordé entonces que, en efecto, un vendedor de frutas, que llevaba sobre la cabeza una gran banasta de manzanas, estuvo a punto de hacerme caer, sin pretenderlo, cuando pasábamos de la calle C... a la calleja en que ahora nos encontrábamos. Pero yo no podía comprender la relación de este hecho con Chantilly.
No había por qué suponer charlatanerie alguna en Dupin.

—Se lo explicaré —me dijo—. Para que pueda usted darse cuenta de todo claramente, vamos a repasar primero en sentido inverso el curso de sus meditaciones desde este instante en que le estoy hablando hasta el de su rencontre con el vendedor de frutas. En sentido inverso, los más importantes eslabones de la cadena se suceden de esta forma: Chantilly, Orión, doctor Nichols, Epicuro, estereotomía de los adoquines y el vendedor de frutas.

Existen pocas personas que no se hayan entretenido, en cualquier momento de su vida, en recorrer en sentido inverso las etapas por las cuales han sido conseguidas ciertas conclusiones de su inteligencia. Frecuentemente es una ocupación llena de interés, y el que la prueba por primera vez se asombra de la aparente distancia ilimitada y de la falta de ilación que parece median desde el punto de partida hasta la meta final. Júzguese, pues, cuál no sería mi asombro cuando escuché lo que el francés acababa de decir, y no pude menos de reconocer que había dicho la verdad. Continuó después de este modo:

—Si mal no recuerdo, en el momento en que íbamos a dejar la calle C... hablábamos de caballos. Éste era el último tema que discutimos. Al entrar en esta calle, un vendedor de frutas que llevaba una gran banasta sobre la cabeza, pasó velozmente ante nosotros y lo empujó a usted contra un montón de adoquines, en un lugar donde la calzada se encuentra en reparación. Usted puso el pie sobre una de las piedras sueltas, resbaló y se torció levemente el tobillo. Aparentó usted cierto fastidio o mal humor, murmuró unas palabras, se volvió para observar el montón de adoquines y continuó luego caminando en silencio. Yo no prestaba particular atención a lo que usted hacía, pero, desde hace mucho tiempo, la observación se ha convertido para mí en una especie de necesidad.

»Caminaba usted con los ojos fijos en el suelo, mirando, con malhumorada expresión, los baches y rodadas del empedrado, por lo que deduje que continuaba usted pensando todavía en las piedras. Procedió así hasta que llegamos a la callejuela llamada Lamartine, que, a modo de prueba, ha sido pavimentada con tarugos sobrepuestos y acoplados sólidamente. Al entrar en ella, su rostro se iluminó, y me di cuenta de que se movían sus labios. Por este movimiento no me fue posible dudar que pronunciaba usted la palabra «estereotomía», término que tan afectadamente se aplica a esta especie de pavimentación. Yo estaba seguro de que no podía usted pronunciar para sí la palabra «estereotomía» sin que esto le llevara a pensar en los átomos, y, por consiguiente, en las teorías de Epicuro. Y como quiera que no hace mucho rato discutíamos este tema, le hice notar a usted de qué modo tan singular, y sin que ello haya sido muy notado, las vagas conjeturas de ese noble griego han encontrado en la reciente cosmogonía nebular su confirmación. He comprendido por esto que no podía usted resistir a la tentación de levantar sus ojos a la gran nobula de Orión, y con toda seguridad he esperado que usted lo hiciera. En efecto, usted ha mirado a lo alto, y he adquirido entonces la certeza de haber seguido correctamente el hilo de sus pensamientos. Ahora bien, en la amarga tirada sobre Chantilly, publicada ayer en el Musée, el escritor satírico, haciendo mortificantes alusiones al cambio de nombre del zapatero al calzarse el coturno, citaba un verso latino del que hemos hablado nosotros con frecuencia. Me refiero a éste:
Perdidit antiquum litera prima sonum.

»Yo le había dicho a usted que este verso se relacionaba con la palabra Orión, que en un principio se escribía Urión. Además, por determinadas discusiones un tanto apasionadas que tuvimos acerca de mi interpretación, tuve la seguridad de que usted no la habría olvidado. Por tanto, era evidente que asociaría usted las dos ideas: Orión y Chantilly, y esto lo he comprendido por la forma de la sonrisa que he visto en sus labios. Ha pensado usted, pues, en aquella inmolación del pobre zapatero. Hasta ese momento, usted había caminado con el cuerpo encorvado, pero a partir de entonces se irguió usted, recobrando toda su estatura. Este movimiento me ha confirmado que pensaba usted en la diminuta figura de Chantilly, y ha sido entonces cuando he interrumpido sus meditaciones para observar que, por tratarse de un hombre de baja estatura, estaría mejor Chantilly en el Théâtre des Varietés."

La intención es que esta cita sea una introducción al mundo del pensamiento lateral, que entre las ramas de la deducción la veo como la más desagradable de todas... pero, bue, gustos personales.

Fuente